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Carmen Aristegui

2 min. de lectura

En un país represivo, ver, escuchar o leer noticias objetivas es consecuencia de un hecho heroico. Sin duda, y si no basta con ver la lista de reporteros desaparecidos.

Durante varios meses escuché a Carmen Aristegui camino al trabajo. No sé en qué estación estaba, no lo recuerdo, no era trascendente ya que lo único que escuchaba en esa estación era ese noticiero. De hecho, era lo único que escuchaba en la radio.

La diferencia de ese noticiero sin nombre y sin estación en relación a otros noticieros, era que se trataban asuntos que en otros parecían no suceder.

Parecía un noticiero de otro país. El caso de lidia Cacho. Los abusos a infantes en Oaxaca Quintana Roo Puebla Abusos y violaciones de los militares Etc, etc … Detallar cada uno no es el caso.  Solo era curioso darse cuenta que NADIE HABLABA de eso, y eran  cosas que sucedían realmente, son cosas que observando detenidamente nuestro entorno de ciudadano común, suceden a diario y en todos los ámbitos.  

Todos y cada uno de los radioescuchas podríamos tener  un noticiero y denunciar cosas similares. Otra cosa que me atraía de ese noticiero era que se exponían todos los lados posibles de las noticias y no solo “el conveniente”.

En fin, todo iba bien y disfrutaba de mi noticiero. Hasta que un día me encuentro con que Aristegui se despedía del noticiero con más audiencia del país… por razones ridículas. Me sentí consternado, decepcionado y abusado. Sentí que ahora la verdad de las cosas que suceden en este país nunca llegaría a mis oídos. Viviría en esa realidad ficticia y maravillosa en que con tanto empeño nos quieren hacer vivir los poderes fácticos.

Pero, no soy de esos. Así que dejé de oír noticias. Todos los días iba en silencio al trabajo, o escuchando música altisonante, de esa que aísla de los ruidos del exterior. Todos los días hago mi labor, en mi entorno, digo lo que pienso, educo a mis hijos tratando de generar un cambio, en fin hago mi propia campaña” pura y personal”.

Entonces un día, en el circuito interior veo un anuncio donde pude ver que Aristegui tiene otra vez  noticiero.  Automáticamente prendí el Radio del auto, si, era cierto, Genial…Pero me llamó la atención… MVS. Sin duda asocié poderes fácticos al caso. Ahora sigo con más interés que antes a Aristegui. Mucha más. Sigue siendo genial. Sigue desafiante, a veces temo por su seguridad. En este país de las “nuevas maravillas modernas” todo puede pasar. Pero ahora el reto es mayor.

Creo que viene la verdadera prueba, donde habrá que ver qué camino decide tomar la periodista, a fin de cuentas ahora trabaja para alguien cuya cola tarde o temprano debería pisar.

Entonces sabremos si sigue siendo “nuestra heroína de las mañanas”  o una razón más para apagar el radio. 

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